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Pensamientos Negativos, estrategia de evitación emocional.

 


Pensamientos Negativos, estrategia de evitación emocional.


¿Quiénes son ellos? ¿De dónde vienen? Sí, al parecer esos pensamientos no son agradables y tienden a rechazarse, quizás quieres “ahogarlos en el fondo del río” (como mencionó una amiga), parece que tienen vida propia y que se mandan solos; parecen imparables e incontrolables. Caminan por la mente, trayendo sensaciones al cuerpo que avivan los pensamientos desagradables, creando una mayor preocupación. En ocasiones se desechan, sin embargo no se solucionan y es por eso que regresan o que permanecen. Se comportan de forma circular. 


Hay pensamientos y emociones que parecen negativxs. Trabajando sobre las emociones quisiera ubicar que la vida no se trata de emociones y pensamientos solo positivos y de rechazar aquellos que no nos gustan, nos crean incomodidad y no piden permiso para entrar.


¿Qué nos quieren transmitir y por qué son necesarios? ¿Qué función están cumpliendo en tu vida, salud y equilibrio? 


La mente está hecha para pensar, se agita con facilidad y el sistema nervioso está conectado para protegernos a nivel físico y emocional. Es importante precisar que desde las filosofías orientales y textos de la India la mente requiere afinarse y el agite de nuestra mente también se relaciona con que nuestra energía vital está dispersa.


El sistema Nervioso se activa cuando interpreta señales externas como peligrosas, sin embargo esto que sucede en parte viene de la mente, viene del mundo interno de cada persona, de patrones mentales sujetos a aprendizajes anteriores o experiencias previas que sirven para interpretar la realidad o crear supuestos que atemorizan, y por lo tanto evitan que te pongas en contacto con algo más profundo en ti que merece resolverse. Estos pensamientos llaman a revisar la inteligencia emocional y la forma en la que se aprendió el manejo de las emociones, mucho de ello está ligado a nuestra niñez. 


Luchar puede ser más desgastante y es necesario aprender a responder de otra forma a estas ideas, entendiendo que en ocasiones el pensamiento es un aspecto y la realidad es otra. Diferenciar es un primer paso para salir del círculo. 


Es necesario reconocer que este pensamiento que paraliza, necesita acciones que permitan salir de la angustia, preocupación, miedo, ansiedad o depresión. La mente puede confundirse, no sabe si la fuente de amenaza es interna o externa. Reconocer la interpretación que da a esos pensamientos es un siguiente paso, lo que te conduce al bloqueo o a la resignificación de los mismos. Aquí es diferente el mecanismo de la rumiación al de la reflexión, esta última nos lleva a la introspección como lo señalan algunas teorías.


Aprenda a relacionarse con ese pensamiento para no quedarse solo con la activación del Sistema Nervioso que naturalmente quiere ponerle a salvo através de señales de alerta. Busque movilizar la tensión física que esos pensamientos generan, existen herramientas para transformarlos.  


Trabaje en la cualidad de los pensamientos, traiga a su conciencia aquello que le de fuerza, vitalidad, esperanza y confianza. Busca espacios de interacción social que ayuden a modular la respuesta anímica


Cuando ese pensamiento te hace dudar de ti ocasiona que te asustes y empieces a juzgarte y autocriticarse por lo que estás pensando.  Busque flexibilizarse para encontrar confianza en otras alternativas. Si encuentras que es difícil por sí sola(o) avanzar en estas posibilidades de ver, diferenciar, exteriorizar, y flexibilizarse; sintiendo que esta en la tristeza o ansiedad que paralizan, es importante que busque un apoyo que le acompañe en ello para empoderarse, manejarlo y transformarlo en pro del equilibrio emocional.




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